¿A qué llamamos café?

El café nos ofrece su mágico aroma y sabor para esos excepcionales y placenteros momentos de la vida: el perfume profundo de un espresso perfecto para una charla entre amigos o el cierre de un negocio exitoso; el gusto espumoso de un cappuccino para una conversación de sobremesa o para hacer una pausa en el día; o nuestro colombianísimo tinto para el inicio de una jornada de trabajo.

Frío o caliente, cuando disfrutamos un buen café, estamos degustando el fruto del cuidado, el conocimiento y la pasión de cada una de las personas que, a lo largo del proceso, desde el árbol a la taza, contribuyen para cultivarlo, cuidarlo y destacar sus atributos. El Coffee Designer como eslabón final de esta cadena, es responsable de producir, con una impecable técnica y un excelente servicio una experiencia memorable que siempre lleve al consumidor a pedir ese segundo café.


La preparación de un café de calidad depende del cuidado de todos los detalles y las variables del proceso, desde su cultivo, hasta transformar la semilla en una taza de café. Por eso, además de técnica, se necesita siempre una dosis de amor, de entusiasmo y de agrado para lograr un excelente resultado.

El café con su complejidad y atracción es un producto como pocos y despierta tantas pasiones, que hombres y mujeres le dedicamos la vida. Alrededor de la industria del café giran multitud de oficios y profesiones: caficultores, recolectores, arrieros, trilladores, tostadores, empresarios, baristas, catadores, distribuidores, científicos, agrónomos, ingenieros y muchos más; y para todos ellos el café más que una industria o una profesión, es una pasión.




El café en las distintas partes de la cadena productiva emplea a más de 100 millones de personas en el mundo, y son muchas más las que dependen económicamente de él. Es un producto importante en la canasta familiar básica y es consumido por millones de hogares en todas las latitudes y diversas culturas, razas y religiones.

Por eso es un producto especial pues, como ningún otro, acerca a las personas, mejora el humor y proporciona ese poquito de energía que suele hacernos falta. Afirmar que la energía productiva tendría un bajón si el mundo se quedara sin café no es una exageración, pues esta semilla tiene las facultades necesarias para echar a andar toda una economía.


¿Qué es el café?

Se conoce como café a la semilla que se encuentra en el fruto de un cafeto y a la bebida que se obtiene de la misma después de todo el proceso agrícola e industrial. El cafeto, o Coffea, es un género de plantas clasificado dentro de la gran familia de las rubiáceas, del cual se conocen 10 especies civilizadas y otras más de 80 especies silvestres. La planta es un arbusto nativo del África subtropical y del sur de Asia, que da un fruto (drupa) semejante a la cereza, cuyas semillas se emplean, molidas y tostadas, en la elaboración del café. Su cultivo se da en las zonas tropicales del planeta, por lo que existe café en Centroamérica, el norte de Suramérica, el norte de África, Indonesia, sur del Asia y Hawai.


De las 10 especies civilizadas, las más importantes, son la Coffea arábica y la Coffea canephora, mejor conocida como robusta. Las dos especies tienen sus propias cualidades, y se cultivan en climas y altitudes distintas.


¿Dónde se cultiva el café?

El café crece en zonas de temperaturas templadas, con climas que alternan entre húmedos y secos y con temperaturas medias entre los 18°C y 27°C.

La especie Coffea arábica se desarrolla bien en zonas entre los 600 y los 2000 metros sobre el nivel del mar, por lo que es cultivada particularmente en países Centroamericanos, Colombia, Brasil, Kenia, Etiopia y Asia .

La Coffea canephora o robusta, se cultiva en zonas de hasta 600 metros sobre el nivel del mar, particularmente en África, Brasil e Indonesia.

Ninguna de las dos especies es tolerante a temperaturas muy frías , y no es posible obtener café cuando se siembra en lugares con temperaturas medias menores a los 12 °C.


¿quieres saber más? ¡atento a nuestro próximo post!